Crónicas

El Pesebre, una tradición familiar.

Con el incipiente remedo de pesebre construido por nuestro abuelo Enrique hace ochenta años, se inicia la tradicional historia de la familia Alzate Alzate, compuesta por Marco Fidel y Myriam, y comO buenos. descendientes de antioqueños: diez hijos más.

La familia, con sus progenitores a la cabeza durante más de 65 años, ininterrumpidamente han elaborado el pesebre navideño, mezcla de tradición y recuentos bíblicos donde el equipo de trabajo ha sido motivo de unión e integración familiar: En el inicio se armaba con tres o cuatro pastores, con sus correspondientes rebaños de ovejas y las figuras centrales del nacimiento propiamente dichas.

Nuestro pesebre, siempre tuvo un corte de sencillez y humildad acompañado de los I elementos de la época, es decir, papel encerado, musgos, cardos, aserrines de madera y I papel encolado y pintado con anilinas que semejaban cielos, rocas y desiertos; todo ello elaborado artesanalmente por nuestra madre, con la colaboración eso sí, de los más grandecitos.

Hace cincuenta años aproximadamente, nuestro padre logró conseguir una oveja de caucho (importada) y con ella diseñé un famoso molde de yeso piedra, en el cual con un procedimiento similar al de la cera perdida fundíamos en parafina mezclada con blanco de zinc, las ovejas que luego de pulidas eran decoradas por nuestras hermanas con pintura (Sapolín) de colores verde, negro y rojo. Este procedimiento nos implicaba a los tres hermanos mayores una obligación que consistía en recoger el 7 y 8 de diciembre de cada año, los sobrantes de parafina de los tradicionales alumbrados del pueblo (Viterbo - Caldas). Obviamente que los tres aprovechábamos cualquier descuido de los dueños de casa para apagar sus alumbrados y recoger mayor cantidad no sólo de parafina, sino de I velones, velas, veladoras a medio consumir para obtener así la mayor cantidad posible de tan apreciado producto.

En aquel entonces el pesebre se alistaba para el 16 de diciembre, fecha de inicio de la novena de aguinaldos, es decir que contábamos con más o menos ocho días para todo este ajetreo de la fabricación y presentación del pesebre. Durante las novenas y los primeros días del mes de enero del año siguiente nos dedicábamos a 'reciclar las ovejas que por efecto del calor y el sol se derretían y a mantener el pesebre bien surtido de rebaños. Aún recuerdo el pesebre gigante que fabricamos en la ramada con más de trescientas ovejas y por lo menos diez o doce pastores.

Nada se escapaba a nuestro ímpetu reciclador y es así como los pliegos de papel el grueso, obtenidos de las bolsas de cemento se planchaban y se pegaban con el tradicional engrudo de almidón, formando telones que luego se encolaban y decoraban. Recuerdo que Myriam Beatriz (la nena), se robaba porciones de engrudo, las mezclaba con limón y azúcar, les agregaba colores verde, rojo y amarillo convirtiendo todo esto en provocativas porciones de gelatina para saborear a escondidas.

Así fue el comienzo del pesebre de los Alzate; con el tiempo se han mejorado los espacios y los elementos que hacen parte del pesebre; la ecología y la conservación del medio ambiente,. así como la utilización de. nuevos materiales, hacen del pesebre de hoy una fórmula diferente: telones pintados en vinilo, telas, icopor, orillos de madera, aserrines de colores, pastores y ovejas en cerámica, yeso, plástico y un complicado sistema de luces con ayudas electrónicas constituyen el nuevo pesebre, que a ,pesar de algunos movimientos y aguas cantarinas que lo. atraviesan, no le cambian su estilo bíblico, con muchas ovejas y pastores.

Lo que podríamos denominar como efectos especiales. o ambientación: el día, la noche, la niebla, la lluvia, el rebaño de ovejas. en movimiento, el fogón encendido, 1'Os relámpagos y demás efectos corresponden a los deseos de la familia de transmitir a cada persona esa mágica realidad que es la navidad, pero sobre todo enseñar y conservar la bella tradición del pesebre para las generaciones venideras en cabeza de sobrinos y nietos. El pesebre es una labor de equipo familiar, donde todos, absolutamente todos, participan directa o indirectamente.

Finalmente, como nos enseñó nuestro abuelo Enrique, desde cuando sembró la semilla con el primer remedo de pesebre hasta hoy, todos nuestros pesebres han sido "de rechupete".

Relato escrito por:
ARTURO ALZATE ALZATE
con la colaboración histórica de la familia
para la Corporación
"El Taller del Pesebre de Antioquia"
Viterbo. - Caldas - 2006